miércoles, 24 de abril de 2013

flynn , gillian - perdida

En un caluroso día de verano, Amy y Nick se disponen a celebrar su quinto aniversario de bodas en North Carthage, Missouri. Como todos los años, Amy ha escondido sus regalos y ha colocado la primera pista en el dormitorio para que Nick la encuentre. Nick, por su lado, espera hasta el último minuto para comprarle el regalo a Amy. En esta ocasión, sin embargo, no hará falta regalo, porque Amy desaparece esa misma mañana sin dejar rastro. Inevitablemente las sospechas recaen sobre Nick: después de todo, todo el mundo sabe que en el setenta por ciento de los casos el asesino es el marido." El libro está dividido en tres partes: Chico pierde chica, Chico conoce chica y Chico recupera chica (o viceversa). En todas ellas los capítulos se van alternando, unos están narrados desde el punto de vista de Nick y otros desde el de Amy. Conforme más leemos, más queremos saber para poder completar el rompecabezas que forman la vida y la relación de Nick y Amy. Así, poco a poco, descubriremos cómo se conocieron cuando los dos vivían y trabajaban en Nueva York y cómo surgió su relación. Nick trabajaba de periodista en una revista y Amy escribía test en otra revista. Los dos eran jóvenes, treinteañeros, modernos y, por encima de todo, neoyorkinos. Pero todo eso cambió cuando ambos se quedaron desempleados y la situación familiar de Nick les obligó a volver a Missouri. Nick Dunne estaba muy unido a su madre, que siempre le había mimado, cuidado y protegido en exceso, lo que le convirtió en un adulto inmaduro, un niño de mamá a sus casi 40 años. También está muy unido a su hermana melliza, Go, con quien ha abierto un bar. Sin embargo, la relación con su padre, que sufre demencia senil y vive en una residencia de ancianos es otra historia totalmente distinta. Por su parte, Amy es hija única. Sus padres, Marybeth y Rand Elliott, son dos escritores famosos y ricos gracias a los libros de la Asombrosa Amy, una serie que prácticamente todos los niños y adolescentes de Estados Unidos han leído y que está basada en la vida de su hija Amy o quizá sería mejor decir que es la forma que tienen sus padres de decirle sutilmente a Amy cómo quieren que sea su vida. Poco a poco, en la primera parte del libro conocemos a Nick, quien nos habla de su presente y de su pasado desde el día de la desaparición de Amy hasta una semana después. Así sabemos cómo se siente, qué piensa y cómo está viviendo todos los acontecimientos. Mientras que a Amy la conocemos gracias a las entradas que escribió en su diario desde enero de 2005 hasta junio de 2012. En la segunda parte del libro Amy nos habla del día de su desaparición y de los posteriores, al igual que Nick, hasta cuarenta días después de la desaparición. Especialmente en la primera parte tenía la sensación de no estar leyendo nada nuevo y de estar viendo un capítulo de CSI o de Mentes criminales. Un típico caso de desaparición, en el que tanto la policía como la familia y, sobre todo, los amigos, los vecinos y los medios de comunicación acusan al marido, que se convierte en el principal y casi único sospechoso. Una desaparición en toda regla, con investigación policial, interrogatorios, búsqueda de abogado, voluntarios y colaboración pública y, cómo no, un juicio mediático. como siempre estoy en la disponibilidad de enviarle este libro a quien lo quiera, solo tiene que enviarme un correo a la siguiente dirección: supermari-d@hotmail.com

todabía

No es buscar la guerra es encontrar alianza. No es expresar cariño es intentar sentirlo. Es comprender las cosas que todavía hacen falta, es aumentar las luces dentro de la confianza. Digo no al feminismo, no somos superiores, Le digo no al machismo, no somos inferiores. Unos aún no entienden, que somos importantes, Mas otros se equivocan, creen que somos iguales. En la mujer hay cosas que necesita el hombre, Es hombre la palabra, que a la mujer completa. Es un verbo irregular la humanidad sin mujeres, Es metáfora inconclusa, una sociedad sin hombres. Todavía no entendemos que ambos somos importantes, existimos con misiones diferentes pero iguales Podemos desarrollar las mismas capacidades, mas no hay forma de evitar las diferencias mentales. La mujer no es una línea que divide 2 escritos, tiene páginas completas en el diario de la vida. El hombre no es una llave que controla las mujeres, es amor, seguridad, y una dulce compañía. Todavía, ¡todabía! Pero está llegando el tiempo, Todavía, todavía, mas ya casi comprendemos. Es la unión lo necesario, entre hombres y mujeres, es confianza no fingída, lo que hoy se necesita. Alianza complementaria gritan ya los sentimientos, es la forma de borrar ciertos acontecimientos. No es el corazón que abusa, es la poca comprensión, Tengo fé ¡lo lograremos!, un aplauso a la razón.

martes, 5 de febrero de 2013

álbarez, maría teresa - Ellas mismas. Mujeres que han hecho historia.

hola, me nueva vez vengo a invitarles a leer un libro, que en esta ocasión tiene que ver con la mujer. son varias historias en una; por lo cual no tiene sipnosis, por ello y para darles una idea sobre lo que trata el libro, aquí les dejo la introducción del mismo. recuerden que si les interesa solo tienen que enviarme un correo a supermari-d@hotmail.com ¡un abrazo! introducción «El gran hombre nace de la masa y lo arrastran las circunstancias, pero la masa de mujeres queda al margen de la historia, y las circunstancias son para cada una de ellas un obstáculo y no un trampolín.» Simone de Beauvoir matizaba con esta frase su creencia de que no es la inferioridad de las mujeres la que determina su insignificancia histórica sino que, al contrario, la insignificancia histórica condena a las mujeres a la inferioridad. Jamás hubiera podido imaginar hace casi diez años, cuando comencé a interesarme por personajes históricos femeninos, la importancia que muchos de ellos llegaron a alcanzar en su tiempo. Me sorprendí porque casi ninguno de sus nombres ocupaba un lugar en la historia. Confieso que mi interés por conocer y difundir la realidad de estas mujeres lo despertó una de ellas. Después de adentrarme en la vida de doña Juana de Trastámara, más conocida como la Beltraneja, después de comprobar cómo la utilizaron todos y cómo la historia se olvidó de ella, no dejaba de preguntarme si a Juana le hubiese ocurrido lo mismo de haber nacido varón. Es muy probable que entonces, por muy inteligente que fuera doña Isabel -que sí lo era-, no tuviera nada que hacer frente a un contrincante masculino, aunque supuestamente éste fuera bastardo. Fue tal el impacto que me causó la desgraciada vida de Juana de Trastámara, y la sospecha de que nada le habría sucedido de ser varón, que me impulsó a recabar información de otras mujeres y a escribir sobre ellas en un deseo de intentar devolverles un lugar en la historia de la que formaron parte y con la que colaboraron en la medida de sus posibilidades, que siempre fueron más bien escasas, y a veces nulas. Pero a pesar de la difícil situación que les tocó vivir muchas desempeñaron cargos importantes y todas influyeron en el devenir de su tiempo, aunque después la historia no se haría eco de ello. Adolfo Posada, sensible a la problemática de las mujeres, escribía: «Ni una sola profesión humana hay a la que la mujer no haya proporcionado lúcido contingente. Desde héroe, rey, literato, hasta esclavo, todo cuanto fuere el hombre, lo fue la mujer. ¿Y en qué condiciones? Siempre en la más desfavorable (salvo para ser esclava), teniendo que luchar con las preocupaciones contrarias, con la falta de educación...» En el prefacio, prólogo o introducción del segundo Libro de los Macabeos, del Antiguo Testamento, los autores escriben que «sería simpleza mostrarse difusos antes de entrar en materia, para luego ser breves en ésta». Ellos presentan al lector la compilación de los cinco libros que sobre la historia de Judas Macabeo y sus hermanos había escrito Jasón de Cirene y cuentan lo mucho que se han esforzado para seguir las normas correctas de condensación de los cinco libros en uno, manifestando que lo único que pretenden es facilitar su lectura. He utilizado este ejemplo porque, salvando las diferencias, existen ciertos puntos en común en las intenciones de los mencionados autores y las mías al escribir Ellas mismas. Al igual que ellos, pretendo hacer fácil la lectura y dar a conocer, de forma resumida, los rasgos más importantes de la vida de las protagonistas del libro, muchas de las cuales han sido objeto de biografías extensas y muy documentadas que he utilizado como fuentes, aunque por desgracia con alguna de las mujeres que integran el libro no pude hacer lo mismo y he tenido que reconstruir su vida con relatos de contemporáneos en los que algunas veces se las cita de pasada. Todas fueron personas importantes que intentaron dejar su impronta en el momento histórico que les tocó vivir. Ellas mismas pretende ser un revulsivo para el olvido y dejar constancia de que la historia ha omitido sistemáticamente el nombre de las mujeres, tal vez porque la mayoría de los historiadores pensaban como Gregorio Marañón, que siempre decía: «La historia está hecha por los hombres, las mujeres tienen reservada la misión de hacer al hombre, padre de la historia.» Ellas mismas quiere recuperar esa memoria de las mujeres y penetrar en la historia del tiempo que vivieron a través de la realidad de su existencia. Comprobar, por ejemplo, la misoginia de algunos miembros de la Compañía de Jesús, contemporáneos del fundador, san Ignacio de Loyola, que se opusieron con todas sus fuerzas a la presencia de mujeres en la congregación, consiguiendo expulsar a Isabel Roser, que había ingresado en la Compañía el día de Navidad de 1545. Profundizar en el significado que encerraba el honor para la sociedad medieval observando el comportamiento de Leonor López de Córdoba que, además, es la autora de la primera biografía en lengua castellana que se conoce. O descubrir que una de las razones que movieron a Juan Lamberto Tallien, líder de la Revolución francesa, a adelantar el golpe de Thermidor que llevaría a Robespierre a la guillotina, era el deseo de salvar la vida de su amada, Teresa Cabarrús, encerrada en la cárcel de la Force en París. Los franceses le dieron entonces a Teresa Cabarrús el nombre de ¡Nuestra Señora de Thermidor! Las veintisiete protagonistas de este libro vivieron en épocas muy distintas de la historia. Unas fueron monjas -alguna ha sido beatificada-, otras reinas, escritoras, pintoras, cantantes o simplemente esposas, aunque con personalidad propia. Porque si algo tienen en común las mujeres que aparecen en este libro es que siempre intentaron ser ellas mismas. ¿Qué quiero expresar al decir «que intentaron ser ellas mismas» y cómo llego a esta conclusión? La respuesta es muy sencilla, todas lucharon por desarrollarse como personas, como seres humanos, con sus aficiones, aptitudes, proyectos e ilusiones. Todas consiguieron, con gran esfuerzo, proyectarse más allá de los muros del hogar en que la sociedad de su época deseaba encerrarlas. Incluso María Lejárraga, cuyo comportamiento matrimonial resulta desconcertante, pudo dedicar su vida a lo que ella quería, escribir. Las veintisiete protagonistas son todas españolas a excepción de Leonor Plantagenet, Gertrudis Gómez de Avellaneda y María Felicia García, la Malibrán. Las dos primeras llegaron muy jóvenes a España y aquí discurrieron sus vidas. María Felicia era hija de españoles y aunque no nació ni vivió en España siempre fue considerada como tal en el mundo artístico en que se movía. He querido a través de estas veintisiete protagonistas acercarme al mundo de las mujeres desde el siglo XII, en que vivió Leonor Plantagenet, al XX, en que vivieron algunas de ellas, como Clara Campoamor, María Lejárraga, Carmen de Burgos, María Blanchard o la infanta Eulalia de Borbón. Digo vivieron porque ninguna de las protagonistas de Ellas mismas nació en el siglo XX. Deseo que llegue el momento en que no sea necesario escribir libros para saber qué hizo una parte de la humanidad. Libros que nos permiten a las mujeres encontrar nuestros referentes recuperando nuestra memoria histórica. Lo deseo con todo mi corazón porque entonces, si eso sucede, es que, ¡por fin!, se habrá dejado de considerar lo masculino como universal y lo femenino como particular.